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Distinción entre derechos reales y derechos personales

Se ha sostenido que la distinción entre  derecho real y derecho personal no se produjo en Derecho Romano sino que fue creada por los romanistas, quienes dedujeron la diferencia a partir del concepto de acción real y acción personal establecido por Gayo.[2] Esta diferenciación se ha matizado considerablemente como resultado de los trabajos de la doctrina y la evolución del derecho. En abundancia de establecer diferencias teóricas entre  derechos reales y personales, lo que interesa es precisar la connotación particular de cada uno, su naturaleza o el régimen que les resulta aplicable, como forma de compararlos con los derechos que resultan del fideicomiso.

La summa divisio de los derechos patrimoniales agrupa los mismos en  derechos reales y derechos  personales. En sentido general, cabe afirmar que los derechos reales son aquellos que atribuyen a su titular un poder inmediato sobre la cosa. Los derechos personales, denominados también como derechos de crédito u obligaciones implican una relación inmediata entre acreedor y deudor.[3]

Alessandri, Somarriva y Vodanovic nos recuerdan  las diferencias clásicas que se pregonan de ambas categorías de derechos: mientras que el derecho real consta de solo dos elementos, la persona y la cosa, el derecho personal incluye al sujeto activo,  al objeto del derecho y el deudor o sujeto pasivo. El objeto del derecho real es siempre una cosa en cambio el del derecho personal puede ser la prestación de un servicio, el cumplimiento de un hecho o reducirse a una  abstención. La cosa del objeto real es determinada siempre; cuando el objeto del derecho personal es la entrega de una cosa, ésta puede ser indeterminada. En adición, el derecho real es absoluto, el personal es relativo. El derecho real se vincula  a la cosa mientras que el personal se ejercita contra la persona obligada y solo produce efecto contra una cosa del deudor si se encuentra en poder de este.[4]

Larroumet reseña  que aunque durante mucho tiempo las únicas opciones para calificar  un derecho era considerarlo sea como un derecho real o como un derecho personal, la aparición de nuevos bienes , tales como los relativos a las cosas incorporales y otros vehículos que permiten el acaparamiento de riqueza han producido un ensanchamiento de las opciones de calificación.[5]

La doctrina alemana utiliza la expresión ius ad rem para referirse a situaciones en las que podría sostenerse que existe una categoría intermedia entre derecho real y derecho de crédito, bajo el fundamento de que existirían casos en que el derecho está in itinere, es decir en proceso de formación. No obstante, en la opinión de  Lasarte esta presunta categoría carece de sentido y  ha sido descartada por  la doctrina española siendo que su utilización no tiene otro valor que el de ser un mero recurso literario. [6]

La denominada teoría personalista u obligacionista de Planiol, que busca asimilar el derecho real al personal,  ha sido descartada, especialmente en razón de que no permite definir el derecho real con precisión,  además de que distorsiona el concepto de derecho personal.[7]

 Los trabajos de Ginossar contribuyeron a comprender mejor la naturaleza de los derechos reales y su vinculación con los derechos personales. Este autor demostró que  los derechos reales no pueden ser caracterizados por el derecho de persecución y el derecho de preferencia. En efecto, el derecho de persecución no se encuentra presente en el más importante derecho real, esto es el derecho de propiedad; el derecho de preferencia, por su parte, carece de significación para los derechos reales principales. La teoría de Ginossar precisó también un nuevo enfoque del derecho real: el sujeto pasivo del derecho real es el propietario de la cosa pues los derechos reales no pueden existir más que sobre las cosas que pertenecen a otro; esto es, precisamente,  lo que los distingue de otros derechos relativos, tales como los derechos personales, y de los derechos absolutos, tales como la propiedad, que no es un derecho real, debido a la ausencia de obligación real como contrapartida.[8]

Modernamente, la noción de derecho real implica una prerrogativa ejercida en forma exclusiva sobre una cosa. Este derecho es absoluto en el sentido de que se encuentra protegido con acciones que pueden ser ejercidas contra todos. Esas diferencias distancian a los derechos reales de los derechos personales pues estos últimos sólo producen efectos entre las partes y se pueden reclamar sólo en relación al sujeto obligado. Estos derechos también se diferencian en que los derechos reales surgen del título y del modo mientras que los personales se gestan en las fuentes de las obligaciones; el derecho real se ejerce directamente mientras el personal necesita la conducta del deudor; los derechos reales crean una obligación de no hacer indeterminada en tanto que los personales se refieren a una determinada prestación de dar, hacer o no hacer. [9]

 

[1] En un coloquio intitulado “La fiducia en todos sus estados” celebrado en el año 2010 en la Facultad de Derecho de la Universidad París Este, se advierte que dos de las ponencias presentadas, a cargo respectivamente de  Michel Grimaldi y Pierre Crocq, versan precisamente sobre la discusión comentada. Para abundar sobre el particular ver Asociation Henry Capitant des Amies de la Culture Juridique Francaise, La fiducie dans tous ses etats (Paris: Dalloz, 2011).

[2] Arturo Alessandri R, Manuel Somarriva U. y Antonio Vodanovich H., Tratado de los derechos reales, tI. (Colombia:Nomos, 2001), 13.  

[3] Alessandri, Somarriva y Vodanovic Tratado”, 13.

[4] Alessandri, Somarriva y Vodanovich,” Tratado”, 15.

[5] Christian Larroumet, Droit Civil, les Biens, Droits Réels Principaux, 3 ed. (Paris: Economica, 1997), 6.

[6] Lasarte, Carlos. Propiedad y derechos reales de goce ( Madrid: Marcial Pons, 2009), 7

[7] Larroumet “Les biens”, 13.

[8] M. Ginossar, “Droit réel proprieté et créance, 1960, citado por Larroumet en “Les biens”, 14-18.

[9] Valencia y Ortíz “Derechos reales”, 2.

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